LA VACUNA: Capítulo 9, CONSPIRACIÓN

Christopher Norton permaneció inmóvil mirando una de las figuras abstractas que había en el despacho. Pensaba en la conversación con Mary y no estaba satisfecho. Tenía la impresión de haber logrado una victoria pírrica, pero no se fiaba de ella porque sabía que estaba herida en su orgullo, que nunca se daba por vencida y que en cualquier momento podría contraatacar. A veces, una derrota es el punto de inflexión que hace ganar una batalla.

El malhumor, fingido, dejó paso a una expresión contenida de alegría. La sucesión de hechos se desarrollaba tal como habían sido planeados.

Mary Fishers tenía un significado para Christopher Norton y una palabra lo definía con certeza: problemas.

El mejor remedio para un estorbo es quitarlo de en medio y el futuro del doctor Norton en el Laboratorio pasaba por deshacerse de Mary. La ambición desmedida de poder de Christopher Norton estaba embargada por la posibilidad de éxito de la vacuna contra el coronavirus, cuyo máximo exponente era Mary Fishers. Pero la posibilidad sólo es un ente ambiguo, con una proporción de éxito y otra de fracaso, y una serie casuística de hechos que pueden hacer inclinar la balanza hacia uno u otro lado. A veces, las influencias externas, con tendencia mafiosa, pueden originar el desenlace pertinente.

Christopher Norton descolgó el teléfono y marcó el número del despacho de Arthur Sullivan a través de la línea directa.

―Dime Christopher ―dijo Arthur Sullivan, que esperaba la llamada del doctor Norton.

―Problema resuelto ―afirmó Christopher Norton.

―¿Te has reunido ya con Mary Fishers?

―Acaba de salir de mi despacho.

―Y… ¿estás seguro que el problema está solucionado?

―No tengas duda.

―Entonces… ¿se lo ha tragado? ―preguntó Arthur Sullivan.

―Albergo mis dudas, pero creo que sí.

―¿Tienes dudas, Christopher? Eso es nuevo en ti.

―Son dudas razonables. Conoces muy bien a Mary Fishers. Mejor que yo. Conoces su tenacidad y que nunca se achanta por nada. Siempre hay que concederle el beneficio de la duda ―respondió, con diplomacia, Christopher Norton.

―¿Cómo se comportó Mary cuando te comunicó el fracaso de la vacuna? ―inquirió Arthur Sullivan, ávido por conocer los detalles.

―Con resignación.

―¿La miraste a los ojos?

―Sí. Seguí tus consejos.

―¿Qué expresaban?

―Serenidad.

―No me gusta… Creo que te ha engañado.

―¿Por qué? ―interpeló Christopher Norton, sorprendido.

Copyright: Francisco Belda Maruenda

 

Aquí acaba el noveno capítulo de LA VACUNA: una novela que te estoy publicando en este Blog por capítulos.

Aquí te dejo los enlaces a los capítulos anteriores, para que los puedas leer:

Te quiero pedir un favor muy importante para mí:

Estoy muy ilusionado con esta novela, por lo que si te ha gustado este capítulo de LA VACUNA, así como los anteriores, y piensas que le puede gustar a tus amigos o contactos, te quiero pedir que me eches una mano compartiendo este capítulo a tus amigos a través de email, WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter o tus demás redes sociales.

Tu recomendación es la mejor forma para que nuevos lectores puedan leer la novela gratis.

¡Te aseguro que me ayudas muchísimo!

¡Ni te imaginas cuánto!

Millones de gracias si lo compartes y un abrazo de todo corazón.

Déjame tu comentario o tu crítica sobre el capítulo y aparecerá más abajo.

Y, si quieres que te envíe un email cada vez que publique un capítulo, SUSCRÍBETE AL BLOG: más abajo en el móvil o en la barra lateral en el ordenador.

¡Que tengas un día maravilloso!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.