LA VACUNA: Capítulo 3, LA REVELACIÓN

Las diferentes puertas del salón de actos dejaron salir a los congresistas en perfecta sincronía, manteniendo la distancia de seguridad, camino del vestíbulo. Hacia un extremo del mismo se dirigía el doctor Hodgkins y allí se encontraba el Christopher Norton. Los dos se tocaron los codos, a modo de saludo cordial.

―Ha sido usted muy directo, doctor Hodgkins.

―Si se refiere a mi pregunta, era necesaria ―contestó el doctor Hodgkins― ¿no cree? …

―Sí… pero… no había por qué ponerlo en evidencia ―Christopher Norton se refería a Jeff Colleman.

―Pero, era obvio que ese mentecato estaba mintiendo. Su desfachatez me ha exasperado.

―¿No creería, acaso, que Jeff Colleman nos iba a exponer en su ponencia toda la verdad y el estado actual de sus investigaciones? ―le contestó con una pregunta el doctor Norton, reflejando su carácter irónico.

―No, no es eso… podría haberse limitado a presentar simplemente sus teorías y no realizar una provocación premeditada al reflejar el punto en el que se encuentra sus investigación. Todo el mundo sabe que eso es falso ―el doctor Hodgkins gesticulaba con cada una de sus palabras, movía los brazos, las manos, los dedos―. Además… ese no era el objeto de su ponencia.

―Lo ha dicho y ya está. Ha quedado patente que su objetivo era desmentir esos rumores. Pero ha fracasado. ¿Qué noticias tiene usted sobre la vacuna? ―preguntó el doctor Norton de forma tajante, sabiendo cómo dar por finalizado un tema de diálogo y llevar los hilos de la conversación, de forma sagaz, hacia otro asunto.

―Jeff Colleman ha mentido como un bellaco ―una mueca de seriedad se apoderó de la expresión de la cara del doctor Hodgkins ―. Sus estudios están muchísimo más avanzados de lo que creíamos. No quisiera importunarle, pero ya han concluido. Y, además, con éxito ―dijo, hosco.

―¡No es posible! ―respondió raudo Christopher Norton, mientras un penetrante escalofrío se apoderaba de todo su cuerpo, y un sentimiento de frustración irrumpía en su pensamiento, no en vano, sus proyectos de futuro podrían haber sido decapitados antes de que la trama urdida estuviese decididamente puesta en marcha.

―Sí lo es.

―Explíquese, por favor, doctor Hodgkins.

Acostumbrado a dar órdenes y a percibir el estado de ansiedad que su presencia imponía a sus interlocutores, Christopher Norton estaba siendo presa del cambio de rol que la situación inesperada le había generado.

―Según mis fuentes de información, Laboratorios Bioconn terminó el ensayo clínico en fase III hace una semana.

El doctor Hodgkins advirtió la situación de pánico que le había creado al doctor Norton con sus revelaciones. Estaba siendo poco explícito. De forma deliberada, sus respuestas eran escuetas. Cada contestación invitaba a realizar una nueva pregunta. La luz del día se apagará y la oscuridad de la noche prevalecerá, decía un viejo aforismo. Con sus informaciones, el doctor Hodgkins estaba poniendo en evidencia la prepotencia de Christopher Norton.

―Pero… ¿Y los permisos de la OMS? ¿Y la legislación vigente sobre ensayos clínicos? ¡No han tenido escrúpulos y se los han saltado! ―la naturaleza serena del Christopher Norton declinó en un estado histérico.

―¿Quién ha dicho eso?

―Jeff Colleman, en su ponencia.

―Doctor Norton, ¿no creerá usted que Jeff Colleman nos ha contado toda la verdad en su ponencia? ―espetó el doctor Hodgkins.

―¿Tenían o no tenían los permisos? ―volvió a preguntar el Christopher Norton con exasperación.

Copyright: Francisco Belda Maruenda

 

Aquí acaba el tercer capítulo de LA VACUNA: una novela que te voy a publicar en este Blog por capítulos. Mi deseo, si el tiempo y mis obligaciones me lo permiten, es publicar dos capítulos cada semana.

Aquí te dejo el enlace a los siguientes capítulos, para que puedas leerlos:

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