LA VACUNA: Capítulo 13, PREOCUPACIÓN

Tamborileaba con sus dedos sobre el ordenador jactándose del éxito de su acción y enorgulleciéndose de su saber estar y salir indemne de aquella situación. Había corrido un riesgo importante pero el beneficio obtenido, sin duda, lo justificaba.

Ahora ponía sus ideas en orden. Tenía que decidir lo que iba a realizar a continuación, para dar un nuevo giro y que todo volviese a su punto original. No le interesaba que aquella especulación pusiera en peligro la fusión de Microgensyn con Bioconn.

Procedió a conectarse a Telegram y se sumergió en el chat que frecuentaba T.W., en el que lo podía encontrar cada vez que precisaba utilizarlo.

Le envió un mensaje privado y lo imaginó con su camisa blanca, recién planchada pero ya arrugada, con la corbata mal anudada, o quizás ya se había desprendido de la corbata, y en medio de una maraña de papeles y notas sobre su mesa. Como si de un striptease se tratase, comenzaría las sesiones correctamente uniformado, con la chaqueta puesta. Y a medida que avanzase la jornada, inmerso en el azaroso proceso de ser responsable del dinero ajeno, se iría desprendiendo de la chaqueta en primer lugar, luego aflojaría el nudo de la corbata y la camisa se iría arrugando progresivamente, para al final, antes del clímax, despojarse de la corbata. Así estaría hasta que finalizara la sesión, que sería el momento adecuado para recomponer su figura.

La suerte estaba de su parte y no tuvo que esperar. Los rayos de sol, que atravesaban la ventana del automóvil, incidían oblicuamente sobre la pantalla del teléfono, mermando la calidad de imagen de este, por lo que giró su cuerpo en el asiento del coche con el propósito de interponerse entre el móvil y el sol. Intentó acomodar su posición y castañeteó los dedos pulgar y corazón de su mano derecha cuando se apercibió del mensaje de respuesta de T.W.

―Hola Clarke, ¿qué tal?

―Demasiado bien.

―¿Compraste Bioconn?

―Sí y te estoy agradecido por el dinero que estoy ganando.

―Las gracias te las tengo que dar yo. He ganado mucho dinero en comisiones gracias al soplo que me diste.

―Es bueno trabajar en equipo.

A John Commiso le extrañó aquella frase que leía en su teléfono. No tenía la convicción de trabajar en equipo con Clarke, aunque no le desagradó la proposición, siempre que fuera para ganar dinero. Intentó explotar aquella frase por lo que añadió:

―A propósito, ¿tienes alguna noticia interesante de Bioconn o de Microgensyn que pueda utilizar? ―preguntó T.W.

―No sé si será interesante o no.

―¿A qué te refieres?

―Mi amigo me ha comentado que andan nerviosos.

―Nerviosos, ¿por qué?

―Porque con el precio de cotización actual de las acciones, la fusión puede quedar en punto muerto ―sugirió Clarke.

―¿Quieres decir que en este momento se están replanteando la viabilidad de la fusión?

―Puede ser.

―Si anuncian la suspensión de las negociaciones, las acciones de Bioconn caerán en picado.

―No sé. El experto eres tú.

El cebo estaba bien anclado en el anzuelo, solo había que lanzarlo al agua, esperar pacientemente y el pez se lo tragaría. La estrategia pudiera parecer maquiavélica, pero el resultado era lo que realmente interesaba, y este lo obtendría sin lugar a dudas, pues T.W. o más bien John Commiso no tenía ni idea del protagonismo que ocupaba en aquella trama. Clarke ya sabía lo que T.W. iba a proponer.

―En ese caso, para no correr riesgos, voy a aconsejar a mis clientes la venta de Bioconn. En dos días han obtenido un rendimiento demasiado importante con su inversión.

―¿Eso es lo que piensas?

―En efecto.

―Entonces, ¿me aconsejas que venda mis acciones?

―Lo más rápido que puedas, antes que comiencen a bajar.

―Gracias, T.W. Así lo haré.

―Si tu amigo te pasa otra información, no dudes en ponerte en contacto conmigo ―propuso T.W. con cierto recelo.

―No lo dudes.

Antes de salir de Telegram, vació el chat.

Copyright: Francisco Belda Maruenda

 

Así acaba el capítulo decimotercero de LA VACUNA: una novela que te estoy publicando en este Blog por capítulos.

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